La deshidratación de los alimentos es una de las formas más antiguas que los seres humanos han aprendido para conservar los ingredientes frescos durante más tiempo. Al eliminar el contenido de agua de las frutas, verduras y carnes, hemos aprendido a conservar alimentos que normalmente se echarían a perder en pocos días. Esta sencilla idea ayudó a las primeras sociedades a sobrevivir a los inviernos, los viajes largos y las malas cosechas.
Hoy en día, este método sigue siendo importante, especialmente para los excursionistas, los jardineros y cualquiera que desee reducir el desperdicio de alimentos. Los alimentos deshidratados pesan menos, se almacenan fácilmente y pueden conservarse en buen estado durante meses si se envasan adecuadamente. En esta galería, exploramos por qué es importante la deshidratación, cómo funciona y cómo llevarla a cabo de forma segura en casa.