Amélie Poulain (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, 2001) nos enseñó la importancia de disfrutar de los pequeños placeres de la vida, como meter la mano en un saco de legumbres o partir en dos un caramelo de crema catalana.
Para poder disfrutar de nuestra efímera existencia, aunque a veces pesada, debemos fijarnos en las pequeñas piezas del rompecabezas de nuestro día a día y enorgullecernos de ellas. Al fin y al cabo, ¿no son esos pequeños momentos los que nos diferencian de los demás y nos hacen verdaderamente únicos?
Seguramente estés pensando ahora en las pequeñas manías que te hacen feliz, pero vamos a fijarnos en los demás... ¿Quieres saber qué hacen para endulzar su existencia?