Los seres humanos siempre han necesitado una forma de medir el tiempo. Desde el momento en que los primeros cazadores-recolectores miraron al cielo y observaron los patrones repetitivos de las fases lunares o el recorrido cambiante del sol por el horizonte, comenzaron a crear calendarios primitivos.
Estos sistemas eran más que simples herramientas: ¡eran salvavidas! Los calendarios permitían a las comunidades anticipar los cambios de estación, organizar rituales y prepararse para las exigencias agrícolas que sustentaban la vida. A lo largo de miles de años, casi todas las civilizaciones de la Tierra crearon su propia forma de medir el tiempo, basándose en sus propias necesidades y creencias.
Entonces, ¿cómo surgió el calendario tal y como lo conocemos? Hay innumerables innovaciones, errores, ajustes e intercambios culturales que han dado lugar a los calendarios actuales, y que se remontan a la antigüedad. Haz clic en esta galería para ver cómo el profundo deseo de la humanidad de comprender y organizar el tiempo dio lugar a los sistemas en los que confiamos hoy en día.